Posesión literaria

marzo 27, 2017

¡Buenas tardes, felices Unicornios!

Hoy he venido aquí a hablar de un tema lleno de misterio, amigos de lo desconocido. Un tema, cuanto menos tenebroso, oscuro y que consigue llevar a la locura a aquellos que alguna vez lo han padecido.
Se trata de la posesión.



Según el diccionario: La posesión es una cosa que alguien o algo posee.
En este caso, la posesión la llevan a cabo una serie de individuos (normalmente ficticios), creados por gente que se dedica a contar historias. Es decir: un escritor.
Desde que comencé a escribir, allá por el 2008, me di cuenta de que, mientras me sentaba frente al ordenador a redactar aquellas ideas que se me ocurrían, sentía como algo se apoderaba con lentitud de mí.
Por aquella época, solo escribía sobre personajes que habían creado otros autores, pero al crear a mi primer personaje, Olympia (la protagonista de El grimorio de los dioses) noté que su carácter comenzaba a poseerme. 



Durante tres años (tiempo que tardé en terminar la trilogía), comencé a adoptar actitudes que mi propio personaje tenía. Su mala hostia, la vena homicida, las ganas de mandar a la mierda a media humanidad... todo eso, es de lo que fui presa durante ese tiempo.
Fue difícil, incluso doloroso. La gente que me rodeaba llegó al punto de querer estrangularme. Suerte que la personalidad de Olympia es de una guerrera milenaria, versada en el arte de la lucha y no recibí más que pequeños rasguños.
¡Soy la puta ama!



Tras aquel incidente, la cosa no terminó. Me costó mucho desprenderme de aquel personaje que yo misma había creado. Luché contra la parte de mi mente que se empeñaba en adoptar la personalidad de un ser imaginario que hoy en día ya muchos conocen, y que en ocasiones, es peligroso.
Y lo conseguí, pero solo durante un breve lapso de tiempo porque luego apareció Lorraine (la protagonista de Perfectamente Imperfecta).
Era tan distinta a Olympia y a la vez tan semejante a mí, que me poseyó en su totalidad. Mientras contaba su historia (que por desgracia, no dista demasiado de la mía), me sentí tan perdida como ella . Mis complejos me atacaban, me poseían y sentía todo lo que Lorraine sentía. Es la historia más dura que he escrito y durante el año que tardé en escribirla, mis pensamientos siempre iban relacionados a lo mismo; intentar ser perfecta en un mundo imperfecto. 
Por suerte, también conseguí deshacerme de parte de su desdicha y me quedé con todo aquello que ella misma me enseñó; a aprender, poco a poco, a valorarme más y superar los obstáculos que se cruzan en mi camino.
Y luego llego Holly, protagonista de la saga Arcontes, sin duda, un personaje que también me ha poseído durante mucho tiempo. Es alocada, habla por los codos y una bocachancla de cuidado, y cómo no, adopte su personalidad. Tanto, que me puse el pelo rojo por ella.
Se metió en mi cabeza, quiso convertirme en una loca capaz de ver seres alados por las calles. ¿La diferencia? Yo no vivo en las Vegas, rodeada de seres que se ocultan a la raza humana.
Pero a lo que voy...
Escuchaba su voz día tras días. Llenaba mi mente de tonterías sin sentido, escribía su propia historia y yo era un simple peón en su puzzle.
¡Me utilizaba!



Y ya cuando me metí en el mundo de la brujería para una historia que todavía no habéis visto, juro que mi sentido paranormal fue en aumento. Leí cosas que os asustarían para documentarme. El mundo de la brujería, del asesinato de inocentes en Salem. Juro que pasé noches sin dormir. Me sentía como la protagonista, quien también investiga sobre ese tema.

Todos y cada uno de mis personajes, en algún momento, se han aprovechado de mí.
Me hablan. Sus voces ahogan mis pensamientos y quitan cualquier posibilidad de que intente actuar como una persona normal. 
Ellos mandan en mí, Ellos siempre están ahí, y me recuerdan, que si nunca hubieran aparecido, jamás habría sido capaz de crear sus historias. 
Y sí, aunque a veces es muy incómodo porque te hablan en momentos en los que debería estar centrada en otra cosa (como comer, beber, follar...), sin ellos no sería la misma.

Así que mi cabeza está llena de personajes de propia creación, que hablan y hacen de las suyas constantemente.
Quizás esto es un problema psicológico. A lo mejor Olympia y Holly no son las locas de mis historias, sino yo.
Pero no me importa.
¿Sabéis por qué?
Porque gracias a esas voces que me hablan durante las 24 horas que tiene un día, continúo con mi intento de contar historias. 
Historias, que ellos mismos construyen en mi cabeza.

Y ahora viene la pregunta del millón y hago un llamamiento a mis compañeros escritores.¿Vosotros también sentís la posesión de vuestros personajes?

¡Besitos de Unicornio!

Melanie Alexander

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9 comentarios

  1. Yo no soy escritora pero si puedo opinar diria que es algo comun con las escritoras. Interiorizais tanto a los personajes ( o quiza seria mejor decir, que haceis tan reales a los personajes) que es como una segunda persona dentro de vuestra cabeza. Creo que es lo mejor que os puede pasar para hacernos llegar vuestras historias

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    1. Sí, es la mejor forma. Pero juro que a veces enloquece. Ahora entiendo porque a los grandes escritores se les llamaba locos, e incluso tenían trastornos mentales.
      Normal, con lo hijo de puta que somos algunos con nuestros personajes, es la forma que tienen de castigarnos: llevarnos a la locura.
      ¡Un besazo!

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  2. jajajaj He leído la entrada porque una lectora me ha dicho que estabas hablando de mi con mi personaje de Ever... y ¡tiene razón! jajaja yo llegué a cambiar mi nombre en facebook por el de mi personaje durante ¡4 años! y ahora, después de haber terminado la trilogía Océanos de Oscuridad ella sigue dentro de mi, a veces me susurra al oído cosas... cosas malas... :-P no puedo desvincularme de ella por más que lo intento, así que no descarto seguir escribiendo...

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    1. Jajajaja, eso me pasa a mí con Olympia. Fue la primera, la llevo tatuada en mi gemelo y fue un sufrimiento. Creo que fue su venganza por hacerla sufrir tanto en la trilogía El grimorio de los dioses. Y sí, siempre vuelven, nunca desaparecen y eso nos convierte en locos de atar jajajaja

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    2. Totalmente, yo me declaro Loca de atar... pero ME ENCANTA. No lo cambio por nada del mundo!!!!

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  3. Me pasó sobre todo con el personaje de la última novela que escribí, una chica luchadora que no duda en poner a salvo a todos y arriesgarse ella, su forma de ser tenía muchas cosas que yo tengo así que en ocasiones me parecía estar viéndome en la novela.

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    1. Yo no sé cómo me lo monto, pero suelo verme en todos los personajes. Como digo, me poseen siempre, no puedo evitarlo jajajaja

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  4. Estoy de acuerdo contigo, los personajes nos poseen, yo también soy escritora y me obsesiono con los personajes, me hablan, sueño con ellos, el limite ha llegado que me he tatuado el nombre de uno de ellos, y es que ha sido un personaje muy importante para mi. Los personajes que me han poseído y lo siguen haciendo, me han acompañado cuando he estado sola, me han escuchado y comprendido y a día de hoy a pesar de haber terminado sus historias siguen dentro de mi, comentandolo todo como si fueran amigos de toda la vida.
    En fin, los personajes son geniales, me encantan este tipo de reseñas. Un saludo.

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    1. Ya somos dos con tatuajes. Yo no llevo el nombre, pero sí el gemelo entero con mi personaje Olympia. Ella fue la más importante en su momento y quería que me hiciera sufrir con un tatuaje gigante. Jajaja
      Estamos locas. Pero los locos también somos genios.
      Un besazo❤️

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