GordiMel y su nueva vida #1

marzo 07, 2018



Hace ya un mes, el día 30 de enero para ser más específicos, tuve visita con el endocrino para intentar cambiar hábitos alimenticios.

Desde siempre he tenido tendencia a la gordura, pero desde que me diagnosticaron la esclerosis múltiple la cosa se estaba descontrolando.

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No voy a echarle la culpa a la enfermedad por los kilos cogidos, también es mía que me pierden las pizzas y la pasta. Me gusta comer, no me avergüenzo, pero en mi caso se ha convertido en un trastorno alimenticio que sí no se controla, puede ir a más.

Los dos últimos años han estado llenos de momentos de ansiedad incontrolable y a la larga pasa factura. No quiero que mi salud empeore por culpa de mi mala alimentación. Así que desde hace un mes estoy siguiendo una dieta para diabéticos que me está yendo muy bien.

La primera semana reconozco que fue horrible porque además de quitar de mi dieta todo tipo de azúcares, también me mandaron una pastilla llamada Metformina que realmente se utiliza para personas con diabetes tipo 2 pero que sirve para muchas otras cosas, como adelgazar y perder más rápido la grasa abdominal.
Sin embargo, como todo fármaco, tiene sus múltiples efectos secundarios.

En un principio mi señor endocrino yo no sé que se fumó para mandarme del tirón una pastilla y media al día. Es decir; media al desayunar, media al comer y media al cenar.
El primer día simplemente me noté un poco de malestar en el estómago que yo creí que se debía al hambre atroz que poseía todo mi cuerpo (quería comerme una pizza, una vaca y hasta el plato de porcelana), pero aguanté y al día siguiente volví a tomar mis tres mitades de la pastilla, pero la cosa se complicó al caer la noche.

Estaba mareada, tenía ardor, me dolía muchísimo el estómago y tenía ganas de vomitar.
¿Y qué pasó?
Pues lo obvio, eché hasta la primera papilla, mi cuerpo se vació por todos lados y el lavabo era mi único aliado.

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Me encontraba como para querer tirar toda medicación a la puta basura. 
Una cosa es que quiera perder peso por salud y otra es que esa pastilla que se supone que me va a ayudar haga que sienta que tenga menos salud que cuando comía porquerías a diario. Así que me dije a mí misma, y tras consultarlo con gente que sé que la toma porque me lo dijo, voy a bajarme la dosis.
Y eso hice, la bajé a media por la mañana y media por la noche y ¡Voilá! Nada de vómitos, solo un poco de dolor de barriga, pero a la semana mi cuerpo ya se acostumbró a la medicación, por lo que un mes después, puedo decir sin ningún problema que la tolero a la perfección y que no me ha vuelto a dar el chungazo padre.
Os juro que me puse muy malita...

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Por suerte la estoy llevando muy bien. En un principio estaba en 97,7 KG y ya he bajado hasta 89,2KG.
Así que estoy muy contenta por ello. Lo estoy logrando otra vez y la verdad, a diferencia de cuando hice la otra dieta, en la cual yo estaba mucho más activa, con esta, dado mi estado con la esclerosis de no poder hacer ejercicio físico de alto impacto y estar pasando un brote en estos momentos, no han sido impedimento para bajar de peso, cosa que me gusta.
En definitiva, haciendo el perro he perdido ya casi 9KG en un mes, pero obviamente me doy mis paseos con la muleta como compañera y ese es mi único ejercicio.

No voy a colgar por aquí la dieta porque quiero hacer un vídeo en mi canal de youtube explicando en toda su totalidad qué como, cómo cocino etc, etc. Pero solo digo que en la vida había comido tanto verde como ahora, cosa que está bien.
La base de todo es la proteína y quitar hidratos y azúcares (eso es lo verdaderamente complicado, echo de menos las pizzas), pero se aguanta y si es por salud, hay que hacerlo.

Sinceramente, yo no me sentía tan mal como otras veces con mi cuerpo, estoy aprendiendo a aceptarme como soy, pero sí, me sobran kilos, qué le voy a hacer...

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Se hace lo que se puede y no me voy a forzar ni a obsesionarme. 
Lo que quiero decir es que si no os gustáis, aprended a aceptaros. Si queréis adelgazar no hagáis burradas, ni vayáis a tomar pastillas que son mentiras que te venden. Es más sencillo ir al médico y que sea él quien se encargue de ayudarte a cambiar tus hábitos.
Los milagros no existen y las cosas se hacen poco a poco, con cabeza y con fortaleza.
Pero quiérete y no te dejes influenciar por los demás. Si quieres cambiar, hazlo cuando de verdad sientas que es el momento.
Este era el mío y por eso lo hago. No por estética, yo lo hago por salud.

Y ya está mis preciosuras. Este es mi mensaje para hoy. Ya iré contando como lo voy llevando. Mes a mes os contaré mi experiencia y cómo va la pérdida de peso.


¡Un besazo enorme!


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